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Josefina Méndez 10 años de su fallecimiento (26 de enero de 2007-2017)

Josefina Méndez

Danza

Yuyi, como la conocían sus más queridos amigos y cercanos admiradores, nació en La Habana, el 8 de marzo de 1941. Comenzó a tomar sus primeras lecciones de ballet en la Escuela de la Sociedad Pro-Arte Musical y los continuó en la Academia de Ballet “Alicia Alonso”, bajo la dirección de Alicia Alonso y Fernando Alonso, León Fokine y José Parés, entre otros destacados profesores, quienes fueron descubriendo en ella un inmenso mundo interior que la inclinaba a lo romántico. Bailarina de amplio diapasón, fue además una consumada estilista. Su presencia escénica irradió siempre un aire de autoridad, una especial sofisticación que le otorgaba elegancia, fuerza y originalidad a todas sus interpretaciones. Su comportamiento escénico, siempre presidido por la sobriedad y el buen gusto, fue una lección constante del buen hacer teatral dentro de la danza.

Josefina Méndez fue una bailarina de personalidad singular en la que se mezclaron orgánicamente la técnica y su expresividad excepcional que siempre aportó a todos los roles que interpretó. Verla bailar era una contribución a los sentidos y al enriquecimiento individual del espectador.

Su baile descubrió al mundo una nueva y completa escuela de ballet, la cubana , cuando en el I y II Concurso Internacional de Ballet, en Varna, Bulgaria, celebrados en 1964 y 1965, obtuviera Medalla de Bronce y de Plata, respectivamente; cuando en Francia en 1970 recibiera junto al Ballet Nacional de Cuba el Grand Prix de la Ville de París, Francia y la Estrella de Oro; cuando fuera merecedora del Premio Internacional de Arte Sagitario de Oro, en Italia, en 1976, y cuando en Polonia se le otorgara, en 1981, la Medalla de Honor en el Festival de Ballet de Lodz.

Su elegante y majestuosa presencia escénica, su dominio de la gran tradición romántico-clásica, su desenvoltura en los roles modernos, así como su ovacionado balance, la convirtieron en fiel exponente de una segura técnica y la llevaron a ser artista invitada en diversas compañías del mundo, como el Ballet Arabesque de Sofía, Bulgaria, en 1969; los teatros de Ópera y Ballet de Odesa y Alma Atá, y de la Sala Rossía de Moscú, en 1971; del Ballet de la Ópera de París, Francia, en 1971 y 1973, de la Compañía Nacional de Danza de México, en 1976 y 1977; del Ballet Ateneo de Caracas, Venezuela; y del Ballet de Cali, Colombia, en 1994.

Josefina Méndez participó en las Galas Internacionales de Danza de Santander, España y Verona, Italia, en 1980; y en el Encuentro Caribeño de Ballet de Puerto Rico, en 1989.

Cuba, “mi Patria querida con su cielo y su mar inmenso y azules”, como ella la definía y añoraba en los tiempos de largas giras internacionales, supo reconocer el arte de esta cubana ejemplar.

En 1981, recibió la Distinción “Por la Cultura Nacional” del Ministerio de Cultura; la Distinción de “Raúl Gómez García” del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Cultura, en 1982; la Medalla “Alejo Carpentier” del Consejo de Estado de la República de Cuba, en 1984; la Medalla “Fernando Ortiz” de la Academia de Ciencias, en 1988; la Giraldilla de La Habana de la Asamblea Nacional de Poder Popular, en 1998; la Orden “Félix Varela” del Consejo de Estado de la República de Cuba, en 1999; y el Premio Anual del Gran Teatro de La Habana, en 1992.

Josefina Mendez
>En el año 2000 Josefina Méndez recibió el Doctorado Honoris Causa en Arte Danzario, en el Instituto Superior de Arte de Cuba; y en el 2003 se le confirió el Premio Nacional de Danza, que otorga el Consejo Nacional de las Artes Escénicas del Ministerio de Cultura y la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.
Su excelencia de prima ballerina la identificó con los personajes de Odette, Giselle, Madame Taglioni, Juana de Arco, Kitri, Tepsícore, Carolina, Penélope y Bernarda, y los roles solistas en obras coreográficas contemporáneas como Génesis , Plásmasis , El Güije , La nueva odisea y Espacio y movimiento .
Josefina Mendez
Josefina Mendez
>Se aplaudió hasta el delirio su garbo en Majísimo , su dramatismo en ¡ Viva Lorca! , su suave y ondulante cisne herido, la divertida Lissette de La fille mal gardée . Notables fueron sus personales interpretaciones en Dionaea , y en Tarde en la siesta .

Dpto. de Prensa

Ballet Nacional de Cuba