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Mar, Ago
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«No tengo la lengua dura, pero si no digo la verdad me muero»

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Fuente: Granma

Contrario a lo que podríamos pensar después de que le hayan otorgado el Premio Nacional de Música y cuanta distinción existe en la cultura de la Isla, «El Tosco» parece destinado todavía a los amaneceres forzados.

José Luis Cortés tenía un ritual muy particular durante la mayor etapa  de popularidad de su orquesta NG la Banda. Se levantaba al amanecer para ir hasta el icrt y comprobar que su música se pusiera  en los medios.

«Antes yo salía desde las siete de la mañana para que difundieran mi música en la radio y había que hacerlo. Estaba arriba de eso aunque no fuera monedita de oro para los productores de la radio y la televisión. No era fácil,  pero tenía que hacerlo».

Contrario a lo que podríamos pensar después de que le hayan otorgado el Premio Nacional de Música y cuanta distinción existe en la cultura de la Isla, «El Tosco» parece destinado todavía a los amaneceres forzados. «Tengo un problema muy grave nuevamente, que es la poca difusión de NG en la radio nacional.Me han dado ahora un poco  de difusión por el premio y el aniversario 30 de la orquesta, pero hasta ahí. Gané el Cubadisco con Mis 22 años (Egrem), en el que tocan muchos salseros cubanos. Yo no quiero molestarme mucho, pero algo tendré que hacer, incluso volver a esforzarme y levantarme a las siete de la mañana para que difundan mi música».

Durante la década de los 90 tu música se vio rodeada de varias polémicas que influyeron en su poca difusión en los medios, pero ya ng La Banda está considerado como uno de los pioneros de la timba cubana. ¿Por qué crees que tu obra sigue sin difundirse lo suficiente?

–Estuve dos años borrado de la radio y la televisión debido a malas interpretaciones... Pero Vilma Espín me ayudó y eso se fue arreglando un poco. Sin embargo, he ido a la radio pero no tienen música de NG, a pesar de que somos uno de los grupos que más discos hemos grabado. Nadie puede pretender que será eterno, hay espacios que lo llenas, pero después vienen otros porque si no la música se estanca… Somos un grupo muy poco difundido y nuestra música está un poco olvidada. Ahora me toca de nuevo esforzarme para que los jóvenes escuchen a NG en la radio, porque yo no voy a pagar por insertarme en el paquete ni voy a dar 4 000 dólares para que me hagan un video. Está un poco fuerte eso que está pasando, el ICRT y las empresas de música debían tener un equipo que haga videos con precios asequibles de acuerdo a los que ganamos nosotros como músicos. En mi caso, no puedo gastar dinero para estar en talla.

¿Cómo repercutió esa poca difusión en tu trabajo con NG?

–No es que yo tenga la lengua dura, pero si no digo la verdad me muero. Yo soy un músico que vengo de una etapa donde lo importante era la música, el sentirte bien desde el punto de vista espiritual y, en segundo plano, desde el punto de vista económico. No trabajábamos simplemente por el dinero, sino por el regocijo espiritual, aunque si había dinero mucho mejor. Ahora hay músicos nuevos que no están en eso, siempre preguntan primero cuánto van a cobrar y si hay posibilidad de viaje. Depende de esas respuestas si trabajan o no. NG La Banda cayó en ese slump y se me hacía difícil mantener la banda ante esta situación. Muchos músicos jóvenes vienen buscando dinero y no el crecimiento cultural. Antes era diferente. Mi orquesta también está sufriendo esto porque la bajaron de los primeros lugares de popularidad. Por eso precisamente creo que se demoró en que me entregaran el premio, por las dudas que existían hacia mi persona y mi trabajo. Gracias a Dios lo tengo y lo voy a dignificar.

¿Crees que este contexto que mencionas afecta a toda la música cubana?

–Está sucediendo en una buena parte. Solo tienes que pasar por las escuelas de música y ver cómo algunos muchachos solo están pensando dónde pueden tocar para ganarse 20 dólares en una noche... Ya se arreglarán o alguien buscará la forma de arreglarlos.

¿Cómo ha influido en tu carrera el Premio Nacional de Música?

–Lo que más disfruto de este premio es el reconocimiento de la gente en la calle. Muchas personas se me acercan y me dicen que lo merecía hace rato y me doy cuenta de que han recibido la noticia con mucho cariño. Yo sé que hay muchos músicos que se merecen el Premio Nacional. Estoy contento porque te da más impulsos para seguir trabajando y creando proyectos para mejorar la música cubana. Yo estoy pensando en hacer jazz, latin jazz y la música bailable. Pero a veces me pongo triste porque hago discos y nadie me los pone. Quizá en algún momento me busquen para hacer un Buena Vista Social Club de timba.

jose luis tosco

¿Te sientes reconocido en Cuba?

–Me reconoce el pueblo, que es lo que me importa. Soy uno de los pocos artistas villaclareños reconocidos en el mundo, menos en Santa Clara. Hace 15 años me dieron la llave de la ciudad y ahora me la dieron de nuevo, porque olvidaron que ya la tenía. Por eso no fui y mandé a alguien. Es decir, me dieron la llave de entrada y la de la salida. En el telecentro de Santa Clara no hay música mía y no me llaman para nada teniendo proyectos como la Camerata de flauta. Eso me duele mucho porque soy de Santa Clara y nací en El Condado, el barrio más controvertido de la ciudad. Soy Doctor Honoris Causa, Premio a la Excelencia Musical, Premio Nacional de Música, tengo el machete de Máximo Gómez, soy Vanguardia Nacional por más de 20 años y creo que si me llaman solo fuera para tocarle al pueblo. No obstante, hace poco me hicieron en La Habana un reconocimiento en la Uneac, fantástico, me hicieron llorar y todo. Me emocionó mucho ver a todos esos intelectuales rindiéndome homenaje porque además yo no pertenezco a la Uneac, ya que no me dejaron entrar cuando estaba en Irakere. Todos pertenecían menos yo. En la Uneac, la fundación Nicolás  Guillén me ha apoyado mucho. Yo trabajo con ellos hace mucho tiempo haciendo homenajes a Guillén y he musicalizado su poesía. No ha habido recursos para grabar la música de ng con poemas de Guillén y estamos  esperando que aparezca la posibilidad de hacerlo para dejar ese testimonio que es muy importante para mí.

¿Crees que los artistas cubanos tienen más posibilidades de darse a conocer internacionalmente que en los años 90?
–Ahora es un vacilón, hay alfombra roja, contratos con la Sony. En el tiempo de nosotros no era posible hacer contratos con ninguna de estas compañías. De repente hay una apertura total para los muchachos que están haciendo la famosa música cubana, que no es música cubana como tal, sino un híbrido entre los sonidos de  Jamaica, Puerto Rico y República Dominicana. Han entrado en la alfombra roja y han hecho featuring con gente famosa que están en la industria, como Chyno y Nacho, Jennifer López, Maluma o el diablo divino. En la industria musical latina se han podido colar los muchachos que hacen una música que no es tan cubana, sin embargo, lo repito, yo los aplaudo y los abrazo, porque están representando los colores de la bandera cubana. Solo deseo que mejoren algunos aspectos de su propuesta, como los videos en los que se percibe el racismo porque todas las mujeres son de piel blanca y es raro encontrar una negra con todas las características de su raza. Los videos de los reguetoneros cubanos se la pasan imitando a sus colegas de Puerto Rico o Nueva York, a la sociedad americana, pero no es la realidad que vivimos en Cuba.

¿Cómo percibes el futuro de la música cubana?
–En Cuba la gente ha estudiado mucha música y los artistas son muy respetados en el mundo, pero se está cayendo en el facilismo. No creo que lo que se conozca en el mundo ahora sea la verdadera música cubana. La música cubana es mucho más profunda, mucho más creativa, mucho más inteligente.

¿Colaborarías con artistas de reguetón?
–Claro, y los llevaría a hacer música cubana, hay algunos que han tomado mis estribillos como Los Cuatro y El Taiger. Por otro lado hay orquestas de música popular que toman los coros de los reguetoneros para pegarse. Cuba fue el primer exportador de ritmos de salsa, pero los que hacían salsa no se atrevían a mencionar a Cuba sabiendo que aquí nació toda esta música.

Eres uno de los grandes exponentes de la flauta en Cuba. ¿Qué opinas sobre el estudio de este instrumento en el país?

–Veo muy bien el estudio de la flauta en Cuba. Hay muchos muchachitos que están tocando muy bien. En ese sentido creo que está garantizado el futuro desde la flauta. Yo estoy tratando de apoyarlo con la Camerata Cortés.

¿Las disqueras cubanas actúan con la rapidez que merecen los tiempos?

–Hay muchos intentos que ha hecho la Egrem para estar a la altura de los tiempos y al nivel de las grandes disqueras, pero hasta que no se elimine el bloqueo a Cuba les será muy difícil insertar en el mercado estadounidense toda la buena música que están haciendo. Lo que se quiere es que Cuba prospere. Ahora se hace más difícil con el incremento de las medidas de Donald Trump. Ojalá que los convenios de la Egrem con Sony den algún tipo de resultado.

¿Qué harías si te dieran un Grammy?  
–Se lo dedicaría a Juan Formell, a Chucho Valdés y a todos los músicos populares que han luchado por defender toda la música cubana.