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Mar, Ago
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“Diseño en La Habana como sea”

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Por Yessica Arteaga Ibal

A través del arte es posible reinventar el mundo. Se trata de conceptualizar la perspectiva que se tiene sobre determinado fenómeno. Pueden ser muchas las ideas. Lograr que la sensibilidad o la fuerza en la creación ilustren una temática y la conviertan en un discurso atractivo y sugerente para el público, es tarea difícil. Las lecturas pueden variar, pero al final todas deben estar cercanas al objetivo del creador. Por estos días la Fábrica de Arte Cubano exhibe el trabajo de un grupo de diseñadores y artistas, un equipo de emprendedores: El Solar Diseños.

El Solar Diseños es un colectivo de tres: Marcel Mazorra (creador del proyecto), William López y Alberto Larrondo. Son graduados del ISDI con inquietudes serias en el arte y sus caminos, preocupados por la forma de exponer sus posturas. “Nuestro principal objetivo como grupo de arte y diseño es ser capaz de enfrentar cualquier proyecto”.

¿Por qué “El Solar”?

El solar como estructura arquitectónica constituye un elemento esencial en la conformación de la identidad en Cuba. Parte de nuestra cultura está ligada en espacio y tiempo a estos sitios. La rumba como Patrimonio Mundial Inmaterial lleva la esencia de estos lugares, por lo que se pudiera afirmar que el solar es un ícono en la Isla. Por tanto nos encontramos frente a una muestra que resulta la carta de presentación de un proyecto, más allá de la intención de exponer un criterio artístico.

“En los solares podemos encontrar esperanza y familiaridad, las cuales conviven junto a dificultades y labores comunes dentro del eclecticismo arquitectónico. La manera de vivir en éstos, resulta un misterio, ya que forman parte de la inventiva cotidiana cultural heredada o dispuesta por la necesidad”.

Concebir un nombre que trasmita la esencia de una labor puede resultar compleja, pero para estos profesionales “El Solar” viene siendo la relación de sus raíces, de su ciudad (La Habana) y de la actividad profesional que defienden: el diseño. “Buscamos un nombre distinto, original, bien cubano, que nos situara en La Habana Vieja (donde radica nuestra oficina). Encontramos un nombre con fuerza e historia…”.

Con una obra individual reconocida, cada uno de los integrantes logra materializar códigos que se encuentran en el imaginario de los habitantes de los llamados solares. La arquitectura, las tradiciones, las relaciones personales, las maneras de desafiar los años, la supervivencia, los problemas sociales, conforman el rango de significados que se muestran en la exposición.

Son obras que transcurren entre la emotividad y la rudeza, pero bien trabajadas en cuanto a función y propósito. Existe unicidad en el lenguaje. Cada pieza es defendida por sí misma en su expresión, pero a la vez es parte del conjunto. La colección está diseñada para interactuar, por lo que responde a una de las carencias del arte de estos tiempos: el entendimiento con el espectador.

En la muestra, el público podrá apreciar elementos propios del solar: la barbacoa, el palomar, ladrones de agua, el dominó, los negocios, la religión, etc., cada uno a partir de las fortalezas que brinda la capacidad de figurar, descubrir, crear desde la réplica estética de la suavidad en hosquedad; lo novedoso en lo real; lo viejo, a partir de lo soñado.

Los artistas juegan con el carácter polisémico del símbolo en cuanto a los múltiples sentidos e interpretaciones, todo esto ligado a la referencia histórico – cultural. Podemos encontrar el simbolismo del ser, la figura; el color y el sentido del relato. Los objetos cuentan, tienen voz propia, narran acciones. Para muchos implica el reflejo de lo conocido en su vida diaria, pero sin dudas se apropian de una filosofía e intencionalidad que se ocupa de resaltar el arte desde el estilo, las texturas, los matices.

Los materiales fueron elegidos pensando en el referente real y en el impacto que más tarde pueda causar en la visión del medio. Logran manipular el enfoque del plano o la dimensión que quieren obtener. Es un trabajo elaborado para su ciudad desde la perspectiva de sus experiencias: “No rechazamos nuestra procedencia…Consideramos que no tenemos que buscar referentes extranjeros cuando en nuestro país se encuentra tanta riqueza cultural que conforma la estructura ecléctica y el barroco de nuestras calles y azoteas”.

La paloma desde lo conceptual muestra la cría y adiestramiento del ave. “La gráfica se apropia de todos los elementos arquitectónicos que conforman un solar: rejas, arabescos, ventanas, vitrales y puertas”. El que nos cuida fue previsto con un esquema de comicidad; se le atribuyó un carácter picaresco y moderno a este personaje. Sikán es la referencia histórica a la Sociedad Secreta Abakuá, práctica muy usual en estas áreas; en el cuadro se utilizó la técnica del esgrafiado con un fondo en penumbras, para dar la impresión de misterio, oscuridad, violencia. No puede faltar en esta simulación artística, el dominó. El público asistente podrá disfrutar de este juego de mesa, pero siempre con la reflexión de que fue creado por unos jóvenes que “diseñan en La Habana como sea”.